Yoga Sutras de Patanjali, traducción de Maitreyananda
Resumen, entendimientos e interpretaciones de los Yoga sutras de Patanjali.

La práctica del yoga es observar las variaciones de la mente, en dónde y en qué se encuentra la mente, por ejemplo identificar si la mente está fantaseando, o dando vueltas al rededor de miedos sin fundamentos, darse cuenta qué hay pensamientos repetitivos de viejos programas a los que nos acostumbramos desde temprana edad o algo a lo que nos aferramos y el pensamiento parece estar “descontrolado”.

Y mientras la mente está en estos estados (Vrittis) el observador, está descansando en el ser. De otra manera, nos identificamos con las modificaciones de la mente.

Patanjali describe 5 modificaciones de la mente en las cuales estamos bailando constantemente, estas son:
1. El conocimiento correcto: Cuando cualquier tipo de prueba concuerda con la percepción o idea que se tiene.
2. Falta de discernimiento: Cuando la imagen mental no concuerda con la realidad. Por ejemplo, cuando tenemos una primera impresión de una persona y cuando la conocemos resultó ser alguien totalmente diferente.
3. Ilusión verbal: Creer solo por escuchar. Ejem; si alguien dice que otro es muy inteligente o muy tonto, le creemos sin añadir nada más... Cuando reaccionamos ante la crítica de otra persona, entre otros.
4. El sueño: Es cuando estamos en la etapa más profunda del dormir.
5. Memoria: Rememorizar nos aleja del momento presente, hasta llegar a creer ilusiones del presente que realmente son impresiones del pasado. La memoria tiene una utilidad, pero también puede llevarnos a tener una interpretación errónea (2) Y/o ilusión verbal (3)

Para poder superar estos estados de la mente solo existen dos formas posibles: Práctica y Desapego.

La práctica no es solo hacer ejercicios de yoga, meditar, o recitar mantras, es algo que se hace todo el tiempo, observando constantemente las variaciones de la mente. Y el desapego es abandonar cualquier cosa que te aleje del estado de observador identificándote con un pensamiento, o forma, abandonarlo para encontrarse en ese espacio de calma interior en donde reside “El verdadero ser”, ese que está detrás de la pantalla mental.

Para dominar un arte es necesaria la práctica, no puedes pretender sentarte frente a un piano y tocar como Beethoven al día siguiente, es necesario practicar sin interrupciones, con un respeto y devoción que perdure en el tiempo. Lo más importante de la práctica es que se haga con amor a sí mismo, y a lo que se hace, sino conducirá al enojo y abandono.

El desapego incluye satisfacer los deseos de los sentidos. El placer a través de los sentidos es limitados, y la mente busca satisfacerse a través de ellos, por lo tanto, si nos dejamos llevar por eso, podríamos caer en adicciones y obsesiones descontroladas. El placer más grande es cuando conectamos con nuestra naturaleza directa y verdadera, la del “Purusha”.

El yoga es: Habilidad para vivir tu vida, habilidad para manejar tus emociones, habilidad para estar con la gente, habilidad para estar enamorado y que ese amor se mantenga siendo amor.

El Samathi puede ser alcanzado de diferentes maneras, y no es solo un estado de meditación sentado con ojos cerrados, es un estado mental consciente activo, alerta y relajado.

Cuando nos fundimos con la naturaleza y nos olvidamos por completo de nosotros mismos, o de la idea de “esa montaña me parece linda”, “me gusta ese pájaro”, todos hemos experimentado un momento donde nisiquiera nombramos mentalmente un objeto y lo observamos al máximo detalle, color y presencia absoluta, eso es samathi.
Otra forma de samathi es a través de la fe y concentración, discerniendo constantemente lo real de la ilusión.

Todos aquellos que sean constantes e intensos en sus prácticas avanzarán más rápido a la realización del ser.

Y la otra forma de llegar al Samathi es entregándonos completamente a un Supremo Regidor, alguien ajeno de cualquier sufrimiento y oscilación mental, siendo devotos de ese Ser para adoptar sus cualidades y lograrlo nosotros mismos.

El OM representa el camino hacia Purusha.

Patanjali también menciona los obstáculos de la mente, estos son los siguientes:

-Enfermedad: Física o mental, hará que la mente funcione lenta o distraída
-Pereza mental y física: Estar aburrido, sin ver el regalo del momento presente. La pereza física sucede cuando no le hemos dedicado tiempo al cuerpo con ejercicios o movimientos.
-Duda: Te fragmenta y te dispersa, no hay claridad mental, no hay fe, pues, la fe de unifica.
-Apego a los placeres sensoriales: El deseo de satisfacernos insaciablemente a través de la comida, el sexo, cosas materiales, juegos de azar, generando avaricia, gula en todo sentido.
-Falta de percepción: Por ejemplo, dejar de comer para cultivar una buena figura, hacer yoga por moda, en lugar de adoptar nuevos hábitos para la autorrealización, no por razones superficiales.
-Inestabilidad: Cuando logramos claridad mental por un momento y después la perdemos por miedos o ansiedad.
-Estancamiento: Donde no avanzas ni retrocedes.

Estas obstrucciones se expresan en la no concentración, cuando nos dispersamos mentalmente, estamos afligidos, hay angustia mental, el cuerpo tiembla, o tenemos un tic, y/o la respiración es Irregular.

Patanjali sostiene que en toda práctica espiritual nos enfrentaremos a estos obstáculos y variaciones, pero con fe, perseverancia, disciplina y entrega los podremos superar.

Los pranayamas serán la herramienta número uno para superar cualquier emoción o estado perturbado de la mente. El Pranayama es la herramienta número uno junto la meditación, con esto podremos superar cualquier obstáculo de la mente.

Para remediar, y atravesar estos obstáculos debemos seguir la práctica de un tema. Por ejemplo, hay muchos tipos de meditación y debo elegir el un tipo de meditación, el que más me guste... para poder profundizar y concentrarme. No hacer todos los tipos de meditación porque eso no me dejará seguir una tangente, y me mantendré dispersa.

Patanjali también dice en sus sutras que tu mente desarrolla las cualidades de aquella persona en la que piensas, por ende, lo mejor que podemos hacer es pensar más en aquellos que nos traen ideas y sentimientos bonitos que en aquellos que nos traen sensaciones desagradables. Sobretodo pensar en el maestro, en el iluminado, ver su consciencia y reposar en ello.

Cuando meditemos y sintamos muchos pensamientos practiquemos el soltar, despojarse de todo, soltar nuestras identidades, el nombre, el género, el color favorito, cualquier cosa con la que te identifiques, suéltalo. Y descansar, Una vez practicado esto será un alivio enfocarnos solo en la respiración, ya que nuestras mentes están siempre ocupadas en cien cosas a la vez. Medita como si no existieses.

La meditación se puede dar cuando hay armonía en la naturaleza y cuando hay armonía en los sentidos. Es importante que no estemos condicionados por los sentidos, que no busquemos placer a través de los sentidos, sino que el placer provenga de la consciencia hacia los sentidos, es decir, que los objetos de los sentidos reflejen la divinidad qué hay en tí. De adentro hacia afuera.



Cuando limpiamos las impresiones y percepciones de nuestra mente somos capaces de vivir la realidad de forma más pura, como realmente es, y no como nuestra mente cree que es.

El yogui entiende que el camino es largo, pero la meta está en cada paso. Hay equilibrio entre tener entusiasmo (das tu 100% porque quieres lograr algo, estás motivado), paciencia (vas paso a paso) sin posponer.

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